martes, 31 de marzo de 2015

No seas tu Plan B

Cuando alguien no se acaba dedicando a aquello que ama no se llama realismo, falta de recursos o imposibilidad: se llama conformismo.
Casi siempre la misma historia: niño con hambre de mundo y ambiciones se convierte en joven con sueño; joven motivado orienta sus primeros estudios a su sueño; joven menos joven termina estudios y envía CVs a empresas que colmarían sus aspiraciones; empresas en crisis o con muchas peticiones para un mismo puesto dicen no; joven desmotivado busca trabajo en lo que sea hasta que lo encuentra; joven empieza a ganar dinero y a comprarse cosas; joven olvida sueño.
Evidentemente, nadie va a decirte que se vendió por dinero o que le venció el miedo, pero al que se entrega a su pasión se le nota en seguida.
Es necesario recuperar la pasión y llevarla a todos los ámbitos de nuestra vida. Tu vida no empieza cuando terminas el trabajo, tu vida empezó al nacer. Si lo que más amas es cantar, canta; si lo que amas es hacer surf, monta una escuela de surf, y si lo que amas es escribir, crea tu propio (El) universo de lo sencillo.
No basta con estar contento en el trabajo, hay que estar enamorado de él de la misma forma que lo harías de una persona. A tu pareja no le dirías “estoy contento contigo”, a tu pareja le dices “me vuelves loco, quiero ‘tú’ a todas horas”. Con tu trabajo debe ser igual.
No seas menos de lo que quieres.
No basta con estar contento en el trabajo, hay que estar enamorado”.
Si aceptas el reto, hay tres grandes obstáculos a los que debes hacer frente. Son los asesinos de sueños: el dinero, la impaciencia y la opinión de los demás.
El dinero
Se llama ganarse la vida a ganar dinero, pero por ganar dinero, muchos se pierden la vida.
El dinero es el gran hipnotizador de nuestro tiempo. Uno de los mayores efectos que produce es hacer creer que aunque no sea nuestro trabajo más deseado, si pagan bien, vale la pena porque mejora la calidad de vida. Pero la calidad de vida no es una TV de plasma más grande o un aperitivo al sol una vez a la semana; la calidad de vida es vivir enamorado cada minuto de lo que haces, es no querer acostarse y despertarse antes que el despertador. La gente apasionada duerme poco.
Otra creencia equivocada es pensar que dedicarse a una pasión no da dinero. Todo lo contrario: la pasión conduce a la maestría, la maestría genera valor y el valor da dinero. Aunque para ello hay que tener algo de paciencia.
Impaciencia
En la cultura de la inmediatez, los primeros afectados son el esfuerzo y la perseverancia. Queremos muchas cosas y las queremos ya. La capacidad para posponer recompensas y gratificaciones está en peligro de extinción, y los prismáticos han sido sustituidos por unas gafas de cerca que todo lo aumentan y ocultan cuanto hay más allá.
Es en la perseverancia donde se descubren los amantes, donde se diferencian sueños y caprichos. Perseverar es hacer lo necesario el tiempo necesario.
Es posible que tu pasión tarde en darte dinero, y que hasta que eso llega tengas que buscar un trabajo ‘nutricional’ o de mantenimiento. ¿Cuál es el problema? Valga el ejemplo –y con todo respeto–, si trabajas ocho horas en una pizzería y al terminar te pones a pintar, no eres pizzero, eres pintor. Eres lo que amas, no lo que da dinero. Llegará el día que puedas vivir de tus cuadros. Al final, lo que diferencia a la gente que triunfa de la que no, es lo que hacen al salir de la pizzería.
La opinión de los demás
Nada nuevo bajo el sol. A la gente le gusta opinar, juzgar y proyectar su vida y experiencias en ti. Creen que sus límites son los tuyos, que el camino que ellos tomaron fue el mejor y que lo demás es desviarse. Llamarán locura y fantasía lo que para ti es pasión, pero la fantasía es solo la imaginación sin acción, y muere al pelear.
A menudo te harán sentir que vales menos y que no eres lo suficientemente bueno, lo cuál es lógico (tener un sueño no es ser idiota), al principio, ¿quién lo es? Pero no es quien eres, es quien vas a ser. Dice más de una persona dónde va que dónde está o de dónde viene.
Apostar por tu sueño implica grandes momentos de soledad en los que gente que debiera estar a tu lado empujando no lo está. Y es muy doloroso: ¿cómo les explicas que el éxito de una persona no es una cuenta de resultados que se mida en cuanto ganas, qué tienes o cuanta gente te conoce? ¿Cómo les explicas que lo que haces te gusta tanto que no quieres ponerlo en un segundo plano de nada? ¿Cómo les explicas que aunque no te apoyen no vas a cambiar de rumbo, y que si siguen así lo que van a conseguir es perderte? En el fondo son preocupaciones comprensibles: cómo vas a mantenerte, cómo vas a comer de eso… pero es precisamente en este momento donde hay que apretar con más fuerza, confiar en el poco a poco y dar más valor que tú crees que a lo que otros puedan creer. Es en esta bifurcación donde elegimos si tomamos el camino del verdadero éxito o el de regalar un buen trozo de nuestra vida.
No vivas esperando que vean lo grande que eres, vive intentando ser grande, que ya lo verán”.
El trabajo es una de las partes más importantes de nuestra vida. La cuestión es si te elige él a ti o tú a él, si manda en ti el miedo y la seguridad o tu ambición, si tus decisiones las tomas desde el miedo o desde el amor.
Confía en esa voz interior que te dice que es posible y trabaja poco a poco; no vivas esperando que vean lo grande que eres, vive intentando ser grande, que ya lo verán; ten la humildad de saber que tal vez no puedas llenar una plaza y cantar delante de diez mil personas, pero seguro que puedes cantar mil veces delante de diez. No se trata de ser una estrella, sino de sacar tanta luz como tengas; y, sobre todo, ama todo cuanto hagas, desde el primer minuto hasta el último, pues ningún segundo merece el deslucimiento que otorga el conformismo.
Haz lo que amas. No seas tu plan B.

Vive de forma que te duela marcharte

El hombre vive, el animal existe/El hombre muere, el animal termina.VV.AA/Enrique Rojas
Cuando se calcula la esperanza de vida no se tienen en cuenta los momentos que vivimos a medio gas. De ser así, sería mucho más corta. Es la diferencia entre existir o vivir, entre hacer de la vida un viaje llevadero o hacer de la vida un viaje espectacular.
Ante cada decisión, tenemos dos formas de plantarnos en el presente: como rácanos o ratillas que juegan a no perder su botín o como aventureros que buscan un tesoro en cada isla; con defensa de cinco o con tres delanteros y ataque por las bandas.
En una cultura que confunde tener y ser y que al confort llama felicidad, no es de extrañar que se haya interiorizado que el éxito es la ausencia de errores en lugar de saber que el verdadero fracaso es la ausencia de intentos. Esta creencia errónea ha devenido en el extraño hábito del ser humano de medirlo todo, compararlo y razonarlo. Demasiada confianza en la razón, útil para decisiones sencillas, pero corta para las grandes ambiciones. Como dice Ruth Chang, “un mundo lleno de elecciones fáciles nos haría esclavos de la razón”. Lo más importante no se mide en cantidades lógicas, racionales y cuantificables. Lo mejor de tu vida no vas a poder ponderarlo nunca en kilos, metros o grados. Ninguna báscula, regla o termómetro podrá calibrar el peso, poso y calidez que en ti dejaron los buenos momentos.
Esto no es una invitación a ser un temerario o a actuar como un pollo sin cabeza. Es un recordatorio de que el éxito no depende de factores externos, resultados o medallas, sino del desarrollo pleno de las capacidades internas. Dicho de otra forma, el éxito no es ganar la carrera, es correr todo lo que puedas.
La vida no es una bandeja que hay que picotear, es un plato que hay que rebañar”.
Dalo todo y no pierdas el tiempo con lo que no está en tu mano. Por ti que no haya sido. Y ya sea con una pareja, con tus amigos, en un viaje o en un compromiso que no te apetecía nada, intenta exprimir cada momento. Que donde estés, estés, pues estar en un sitio con la cabeza en otro lado es no estar en ninguna parte. Si cabeza cuerpo y corazón no se alinean, no es presencia sino ausencia. La vida no es una bandeja que hay que picotear, es un plato que hay que rebañar.
Dicen y repiten en Tierras de penumbra que “el dolor de hoy es la alegría de ayer”. Lejos de temerlo o rehuirlo, haz del dolor una buena señal y desconfía de las despedidas que ni fu ni faDe los sitios hay que irse llorando.
Unas veces tendremos que irnos nosotros y otras se irán ellos (momentos y personas), pero si algo es seguro es que no se puede disfrutar aquello que no estamos dispuestos a perder. En el precio de crecer está incluido salir de la zona segura, soltar, moverse. Y una vez empiezas a moverte ya no dejas de decir adiós. Crecer es un continuo echar de menos.
Se trata de un auténtico pacto de valientes: por cada adiós, un saludo; por cada saludo un adiós. Hasta saldar un día las cuentas entre el mayor de los saludos, nacer, y el mayor de los despidos: morir.
Niégate a morir sin un gran epílogo. Yo ya he decidido mi epitafio: quiero uno que ponga algo como “Aquí yace una persona que ojalá se hubiera quedado” o “¡Joder, él no!”. ¿Qué frase quieres tú? ¿Qué has hecho hoy por tu epitafio?
Darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes”.
Hagas lo que hagas, entrégate, dalo todo y allá lo(s) demás; exponte sin temor a esas experiencias donde las pasiones arden y los corazones ensanchan; cumple tu parte y no racanees a la vida con una versión de ti más baja de lo que puedes dar, porque son esos pequeños ahorros de entrega los que poco a poco van quitando brillo a nuestra historia y van dejando a nuestro paso un rastro de aventuras deslucidas.
Si te dejas algo en el tintero puede que te evites algún borrón, pero también puede que te pierdas uno de los mejores párrafos de tu historia.
Mientras que las garantías son los avales de las existencias pobres, darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes. Es en el coraje de exponerse ante el mundo sin reservas, a sabiendas de que puede no irnos bien, donde la entrega se convierte en el corsé que mantiene las cabezas altas.
Vive de forma que te duela marcharte.

lunes, 16 de febrero de 2015

Insanity

Todo tiene una razon, 
Aun si es solo diversion
Mas es tiempo de escapar de esta historia
Se que esta no esta bien huir 
Ni en el principio ni en el fin
Si en locura he de  vivir 
te digo "adios"

"Hola, gusto en verte 
Creo que ya debo conocerte"


InsaNity
Hasta el aire me tortura

Psychopathy
Noreconozco ni quien soy

Insanity
Mi vida es solo una ilusion

Captivity
Estoy perdiendo la razon

InsaNity
Hasta el aire me tortura

Psychopathy
No reconozco ni quien soy

Insanity
Mi vida es solo una ilusion

Captivity
Mi corazon se volvio corrupto

Yo no pretendia ser
 el centro de atencion 
Y oculto mi confusion
Me desvanezco
 Quiero detener la corrupcion que hay en mi interior
Y me atormenta esta cruel locura
Tengo miedo solo al pensar
Que esto seguira 
No sobrevivire....

Esta corrupcion me invadio.

No more

Estoy sola en una habitación 
Donde no hay nadie 
No hay nadie aquí, únicamente 
Estoy yo aquí sola 
Mezclado en la oscuridad, 
Hablo sin fin 
Si el sol aparece, desaparecerá todo 
No quiero ver nada 
No necesito la ayuda de nadie 
Despreciándome, soy patética 
Dejadme sola 
Siempre vuelvo a casa sola 
Estoy en la pubertad y me pierdo en el 
Camino con ese propósito 
Siempre que me vuelvo loca de 
Amor, finalmente miento 
Si abro mis ojos, todo despertará 
No quiero ver nada 
No es culpa de nadie 
Todo es mi culpa 
Dejadme sola 
No quiero ver nada 
No necesito la ayuda de nadie 
Despreciándome, soy patética 
Dejadme sola 
No vengais 
Hacia mí 
Estoy sola en una habitación 
Donde no hay nadie 
No hay nadie aquí, únicamente 
Estoy yo aquí sola.

My true self

¿Por qué mi corazón esta tan cansado de llorar? 
¿Por qué me odio tanto? 
las personas que pasan a mi lado se están riendo 
¿Se estarán burlando de mi? 
¿Por que estoy respirando? 
Si dejara de respirar, todo este dolor desaparecería
alguien por favor ayúdeme
mi corazón esta gritando en la soledad 
Incluso si pretendo ser fuerte…
Quiero que alguien me encuentre pronto 
¿Por que es que a pesar de todo mi corazón se siente tan solo? 
¿Por que siempre trato de alejar a la gente? 
si yo desapareciera del mundo el día de mañana 
Apuesto a que no habrá nadie que llore por mi 
"Quiero tener a alguien importante para mi,
que pueda reír y llorar conmigo" 
el otro yo esta suspirando y gritando 
Los amigos que tengo se encuentran en la penumbrosa pequeña caja del jardín digital 
fácil de caminar, fácil de abordar 
si se pone problemático puedo simplemente irme 
pero me he dado cuenta que no estoy contento 
¿no deseas deshacerte de ese egoísmo y conseguir una nueva vida? 
Incluso ahora estoy un poco indecisa
temerosa de cambiar tan solo una pequeña cosa
no puedo cambiar al "verdadero yo" que secretamente anhelo ser

jueves, 5 de febrero de 2015

Abismo Invisible

 


Me encuentro sola, abandonada en el olvido.
Malgastando bocanadas de aire con lamentos.
Malgastando lágrimas por causas perdidas.
Lejos de algo que me era inherente, 
lejos de algo que siempre he odiado.

Estoy sola, los demonios me acechan,
en cada esquina, en cada pestañeo...
"¡Mantén los ojos bien abiertos!"
Pues me arrastran al abismo que he esquivado toda mi vida,
el que he ignorado pero que siempre ha estado ahí.

Soy una mezcla de soledad y esquizofrenia.

Querido calor vital:

Por una vez he de olvidarte y he de plasmar mis propios sentimientos bajo el calor de un viejo flexo, junto a la tibia luz de una vela y rodeada de hostilidad.
Miro a los lados, asustada, por las sombras inexistentes. Busco una mirada que me atormenta y no existe. Sé que tras estos muros hablan de mi... Todos están en contra.
Tengo una maraña de cables por cabeza: no sé que quiero ni qué estoy haciendo. Me cuesta mirar al futuro, pero porque no hay futuro para mi. Me sofoco al pensar en la muerte, pero día a día camino a su lado (y si no la encuentro, la busco para darle la mano).
A veces siento como si algo o alguien agarrara mi garganta y apretase fuerte. En ocasiones veo, sin estar dormida, a la gente que quiero muriendo.
Tengo una mierda por corazón, y es que no es fácil explicar como cuando algo me parece bello y lo aparto de mi lado, sólo por miedo. Tengo miedo a ser feliz y odio a la humanidad.
Escribo estas líneas con los ojos empapados en lágrimas, dudando si seré capaz de escribir una sola línea más.
Pienso en las caras de horror de los que descubrirían mi cuerpo inerte. Pero ya nada hay para luchar, pues todo lo que he emprendido se ha hundido.
He perdido.
Siempre.
Así es mi día a día.