Hay momentos en los que intento levantar la cabeza o tan sólo poder
mantener la mirada al frente, pero es imposible, siento que la fuerza
camina entre mis pies, y encima la piso, como queriendo matarla más.
No sé que va a ser de mi, de cada día, de este mundo, de todas las
noches que he pasado observando la luna, buscando respuestas, y siempre
acabo encontrando una hostia de realidad que me llevaba a recordar que
los sueños son como pequeños trampolines
a una realidad paralela, que solo te ayudan a creer que todo irá bien,
aunque tú sabes que no, pero a nadie le amarga un dulce.
He encontrado muchas razones para sacar los dientes y sonreír al mundo, pero siempre pesan más los malos tragos.
He perdido la cuenta de las hojas que he dejado en blanco por miedo a
equivocarme, cuantas oportunidades dejé al olvido por no precipitarme y
cuantos sueños perdí por miedo a volar.
Pero ahora pienso..
¿Qué sentido tiene la vida si nosotros mismos nos cortamos la alas?.
Esto sólo es el final de un punto y aparte.
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