jueves, 17 de septiembre de 2015

ESPERO..

ESPERO..


Espero que en esas noches frías cuando las rebeldes nubes se entrecruzan el cielo tu cuerpo pida a gritos abrigo; ese mismo calor que te brindaban mis brazos cuando cobijaban tu desnudez, mientras los cadáveres de minutos, segundos y horas se desplomaban sigilosamente en el reloj de tu cuarto. 

Espero que ahora, tú, sentada al lado del teléfono y con esa mirada de ansiedad que tanto te delataba cuando querías hablar conmigo se quede en eso… ansiedad, recuerdos, nostalgia y en un silencio absoluto… el que tanto reclamabas cuando mis palabras simplemente pretendían llegar a tu corazón.

Espero que cada momento vivido se convierta en un punzón en tu mente y que las metáforas que se colaron en mis cartas, pierdan su magia, esa misma magia que tus ojos azules y tu sonrisa creaban cada vez que te acercabas a mi, pero que lastimosamente se extinguió, como se extingue la luz de una estrella fugaz atravesando el firmamento.

Espero que cada nube a la que intentamos darle forma (sin llegar a encontrar alguna), mientras reposábamos y jugueteábamos en el prado, logre por fin convertirse en ese unicornio con resplandecientes alas que tantas veces fingí haber hallado y que simplemente era un montículo de partículas abstractas merodeando en el cielo.

Espero que esas actividades que realizábamos juntos como llenar ese dichoso álbum de láminas de dinosaurios y que a propósito casi llenas (gracias a todas las chocolatinas que te regalaba) se queden así, y no es resentimiento pero…

Ojala, y nunca… te salga el teratosaurios.

¿Pero sabes algo?

Espero que cada párrafo que acabe de escribir con un poco de rabia se queden embalsamados en mi cuaderno, y que nunca puedas leer esta carta porque de una u otra manera simplemente se convirtió en una excusa para acordarme de ti…

Amar con inteligencia y pensar con amor

Amar con inteligencia y pensar con amor 
En la mayoría de los casos nos dejamos llevar por el corazón, y está bien. Tal vez es lo más sincero. No nacemos con un manual que nos enseñe el arte de amar, tampoco nos lo suelen enseñar en el colegio ni en la calle. 

Amar es un instinto que se desarrolla dentro de cada persona según su personalidad y sus experiencias vividas. Somos seres humanos imperfectos por naturaleza y es precisamente ahí donde recae la belleza de cada persona, no en la imperfección, sino en las diferencias. 

Y es por eso, que por suerte o por desgracia, no puede haber dicha formula para amar de manera perfecta.

Del mismo modo que no existen dos personas iguales, no se puede amar a personas distintas de la misma forma. La forma ideal siempre va a depender de cómo sea cada persona y lo bonito es ir descubriendo cómo amar  con el corazón, pero siempre con base en la inteligencia.

Una relación amorosa es siempre compleja, la felicidad no surge por arte de magia, pues hay que armonizar dos universos en uno solo para que juntos, se integren en un mismo camino donde puedan fluir con tranquilidad y felicidad en busca de los objetivos comunes. 

Pero para eso es necesario mantenernos de manera consciente en un estado de ánimo muy positivo que nos ayude a sobrepasar cualquier limitación u obstáculo que se interponga. En otras palabras, tener una relación grandiosa es posible, pero empieza desde el cambio de tu pensamiento, a través de tus acciones y de la inteligencia emocional.

Aprender a amar es todo un reto que debemos marcarnos de forma constante para no terminar estancados en la zona de confort que con frecuencia nos encierra en los márgenes del individualismo. 

Estamos muy acostumbrados a pensar desde la perspectiva del yo, pero tenemos que recordar que una relación de pareja está compuesta por dos personas y ambas son igual de importantes. 

Aprender a amar es un aprendizaje necesario, pero somos tan complejos que a pesar de que con frecuencia tendemos al individualismo también existe otra realidad. Y es que tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos para poder amar mejor a los demás.

La inteligencia emocional en el amor implica el auto-conocimiento de nuestras cualidades y aspectos oscuros inconscientes que pueden influir en la manera que experimentamos una relación de pareja.

Es verdad que el corazón y la inteligencia puede ir cada una por su lado, pero tampoco están peleadas y podrían ir juntas en busca del equilibrio para que la parte racional y sentimental vayan en una misma dirección y alcanzar así la madurez con la experiencia y la práctica.

El amor empieza por uno mismo.

Lo cierto es que el amor comienza por uno mismo, es decir, el respeto, la lealtad y la sinceridad que quieres tener en una relación puedes comenzar por entrenarla en la relación que tienes contigo mismo. La soltería es toda una escuela del amor ya que cuando estás bien contigo, tienes más opciones de encontrar pareja.

Recuerda lo que no quieres.

Toda la experiencia que has tenido en la vida tiene que servirte para tener muy claro todo aquello que no quieres volver a tener y que no deseas repetir. Por tanto, sé coherente y aprende de esos errores tan humanos. Sin embargo, lo que no es tan humano es el masoquismo de tropezar diez veces en la misma piedra.

Busca el equilibrio.

Busca el equilibrio entre tú y tu relación. Tan malo es que de dejes siempre en un segundo plano para centrarte totalmente en tu pareja, como que te creas el centro del universo y aspires a que el mundo entero gire a tu alrededor. Busca el equilibrio de vivir en armonía.

Confía en tu suerte.

Confía en la vida, en ti mismo y en tu destino en general. No dejes que los fracasos pasados te amarguen el corazón hasta el punto de parecer una persona resentida con el mundo. Piensa que siempre existen motivos para creer en el amor, historias verdaderas que llenan el mundo de verdad y belleza emocional. Tú también puedes protagonizar tu historia con final feliz.

Di lo que sientes.

Decir te amo cuando lo sentimos, decirle a esa persona querida que nos importa, que nos emociona estar a su lado, que su compañía nos hace feliz, son formas de hacerle saber lo mucho que te llena la relación. Este tipo de gestos están llenos de romanticismo y le hacen saber al otro que sin importar el tiempo que llevan juntos los une un profundo amor.

Demuestra tu amor.

Igual de importante que decirle al otro que lo queremos es demostrarlo con acciones y gestos cotidianos. Preocupándote por esa persona, ofreciendo siempre tu apoyo, tu cariño, estando allí siempre. Este tipo de gestos son los que le dan a la relación un toque especial haciendo que nuestra pareja se sienta única.

La comunicación: El principio de toda relación.

Es importante determinar que a través de la comunicación conocemos a las personas, su historia, sus intereses, sus objetivos, sus frustraciones, sus gustos, etc., así que es por eso que toma una importancia primordial en cualquier relación el poder establecer un buen vehículo de comunicación claro y abierto. Además es importante saber que no podemos amar lo que no conocemos.

La calidad de la comunicación determina el futuro de una relación de pareja. El diálogo les permitirá crear un proyecto de vida en común, donde es necesario negociar, ceder, llegar a acuerdos, y reforzar la empatía.

Aprende que ante todo, amar es respetar.

Si queremos a una persona y estamos unidos a ella, debemos tener claro que amar es “respetar al otro tal y como es y no como yo necesito que sea”, los seres humanos no somos objetos que poseer o dominar, sino personas que aportamos y enriquecemos a los demás con nuestra forma de ser y con nuestra individualidad, se trata de una interacción en la que dos ofrecen y dos reciben por igual. 

Pero hay que tener claro que para constituir y “ser pareja”, primero hemos de haber alcanzado nuestra propia madurez, solo seremos capaces de respetar si hemos alcanzado nuestra propia independencia, sin necesidad de proyectar en el otro nuestros miedos, inseguridades o necesidades, sin explotarlo, sin convertirnos en “vampiros emocionales”…

Madurez.

Este aspecto no es estático, sino dinámico y en permanente crecimiento.

 Madurez significa estar receptivo a escuchar, respetar y alentar un crecimiento en tu conciencia para volverte más sabio, atento y despierto. Implica capacidad para asumir tus errores, observar tus aspectos oscuros y hacerte responsable de ellos.

 Las relaciones de pareja complicadas, agresivas y complejas suelen darse porque sus miembros son inmaduros.
 Por ende, si realmente quieres experimentar un amor maduro y potente, es necesario que trabajes tu propia madurez.

Sé responsable.

No se trata de un término que implique deber u obligación, algo impuesto desde el exterior. En absoluto, en su verdadero sentido se refiere a un acto enteramente voluntario por nuestra parte, constituye una respuesta adecuada a las necesidades, expresadas o no, de nuestra pareja. “Nadie me obliga a ser responsable de ti, lo hago porque así lo quiero y porque deseo tu bienestar”.

 Bien es cierto que este concepto puede degenerar en ocasiones en algo tan peligroso como la dominación o la posesividad, sentirse “responsable” a veces provoca que caigamos en el error de “me responsabilizo de ti porque me perteneces”.  

 Nada más lejos de la realidad. Ser responsable es respetar y preocuparse por la otra persona, permitiendo su crecimiento personal y valorando también su individualidad.

No seas excesivamente susceptible.

Ser hipersensible es nocivo pues puede llegar a convertir la convivencia en algo insoportable. Es menester aprender a “llevar al otro” restando importancia a esas inevitables dificultades de la vida en pareja. 

Hay que olvidar las pequeñas tensiones que inevitablemente conllevan cualquier convivencia, superándolo, mirando la parte positiva de los problemas y suavizando siempre la situación.

Nunca olvides el verbo “cuidar”

El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de quien amamos. Sin una preocupación sincera y demostrable no hay amor. Cuidar a otra persona requiere saber también cuáles son sus necesidades en el círculo de la pareja y, por supuesto como persona, enriquecerla, ofrecer confianza, respeto, una escucha activa…

Compresión y humor ante todo.

Son dos palabras que deben estar siempre presentes en un relación saludable y que también son necesarias para mantener vivo el romance. Por eso debemos tenerlas presentes y ponerlas en práctica, comprender a nuestra pareja, y enfrentar la vida con humor para reducir la tensión y mantener el romance siempre vivo.

Ten el don de la oportunidad.

Para plantear cualquier cuestión conflictiva o ante una decisión importante, se ha de evitar hacerlo en los momentos de cansancio o tensión.

Da importancia al sexo.

La intimidad sexual es fundamental cuando de romance se trata y es que el sexo estrecha los lazos y hace que nos unamos más a nuestra pareja, por eso nunca puede descuidarse. Pero además es una oportunidad perfecta para combinar romance y erotismo, para hacer que nuestra pareja se sienta deseada y sepa lo importante que es para nosotros. 

No caer nunca en la rutina sexual y mantener viva la llama es fundamental para que el romance esté siempre en nuestra relación.

Evita lo menos posible emociones tóxicas.

Los celos e inseguridades pueden convertirse en uno de los peores enemigos de las relaciones en pareja, y es que una vez que se instalan con fuerza resulta difícil hacerlos desaparecer. 

Cuando aparecen de forma ocasional y ante la mirada o el halago de un tercero pueden resultar simpáticos y un signo de que el otro se interesa en ti, pero en el punto en el que se vuelven exagerados y surgen sin razón aparente lo que antes parecía una gracia, se convierte en un conflicto. Si este es tu caso aprende de una vez como controlar los celos para mejorar tu relación.

Ten capacidad de reacción.

Hay que evitar que las tensiones y problemas impidan el diálogo durante horas o días, gestos negativos, lenguaje crítico hacia el otro… Hay que saber pedir perdón, aproximarse al otro e impedir que ninguno se sienta demasiado derrotado. Una pareja bien avenida se crece en las dificultades y tiene recursos para superar y sortear los escollos de la vida.

Evitar discusiones innecesarias.

Aprender el arte de aceptar distintos criterios. Aquí se mezclan con arte y oficio, el saber ceder, el saber encajar y la capacidad para zanjar un tema sin volver obsesivamente sobre él. Esto evitara esas discusiones que no conducen más que a alimentar la lista de agravios y no conducen a nada.

No olvides los pequeños detalles.

El mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles que hacen agradable la convivencia. Es como una planta a la que hay que cuidar y mimar. Es un intercambio de conductas positivas y gratificantes que parecen no tener importancia. Por ejemplo, esperar la llegada del otro, sorprenderle con algo agradable, ir al cine, una cena romántica, un vestido especial… 

Mantener el amor joven es mantener siempre la capacidad de sorprender al otro en cosas menudas, insignificantes, pero que convierten al otro en ese ser único y especial.

Es curioso comprobar cómo esta actividad, la de amar, se inicie con tantas esperanzas y expectaciones como ninguna otra, y sin embargo, fracase tan a menudo. C

omo seres racionales que somos todos deberíamos aprender de nuestras experiencias y saber reconocer errores, preocuparnos por saber qué podemos cambiar en nosotros mismos para ser mejores, para poder superar el fracaso y comprender un poco mejor qué significa y qué conlleva eso llamado “amor” al que habitualmente se asocian tantos errores…

El amor es una actividad, no un acto pasivo ni un súbito arranque, se trata de un estado continuado en el que “dar y recibir”, pero eso sí, no confundamos la palabra “dar” como obligado sinónimo de “renuncia”; de “sacrificio”.
“Con el amor no basta”, y lo siento por los fanáticos del enamoramiento, pero el amor, para los que nos movemos en un plano terrenal y no hemos trascendido, no suele ser tan incondicional, ni mueve montañas: más bien te aplasta, si te descuidas y no lo sabes manejar. 

Así que antes de arriesgarte ciegamente, pon el entusiasmo entre paréntesis por un rato (…) y conéctate a un sistema de procesamiento más controlado (…). Una vez hayas descendido de la estratosfera, empieza a considerar ventajas y desventajas, pros y contras y tus expectativas más entrañables; trata de pensar de la cintura hacia arriba y no de la cintura para abajo. 

Quédate en la realidad concreta, tratando de ver las cosas como son. Si repites esta práctica de conectarte y desconectarte con la emoción, irás forjando una nueva habilidad que te servirá en el futuro: serás capaz de integrar razón y emoción y discernir cuándo sobra una o falta la otra.

SOLO QUIERO UN AMOR QUE ME HAGA SENTIR VIVA

SOLO QUIERO UN AMOR QUE ME HAGA SENTIR VIVA

Los hombres elegirán cualquier chica que se mueva, yo quiero un hombre que me mueva a mí.
Cuando se trata de amores temporales, encuentros fugaces y furtivos, besos sin tanto amor, algunos pueden elegir la primera compañía que se les cruce por al frente. 

La primera persona con la que sientan química, o quien les coquetee de manera más rápida. Hay quienes, desde mi punto de vista, se conforman con poco. Pero yo no.

Sí – sigo hablando de una relación que no sea estable. De tener a alguien junto a mí por hoy, o quizás de vez en cuando. Para que no esté tan fría mi cama ni mi corazón, pero no me importa lo que pase en el camino. Si hay más de lo que espero, bienvenido sea. Si no es así, espero no haberme hecho ilusiones para cuando llegue ese momento.

Pero no quiero solo un chico que me parezca atractivo, o que reúna ciertas “condiciones” de picardía suficientes como para ser mi cómplice. Primero, realmente no buscaré nada, solo esperaré lo que tenga que pasar de manera natural. Segundo, quiero una persona que de todos modos me hipnotice, que tengamos un poco más que química simple, algo un poco más.

Si voy a entregarme en esta aventura, también quiero que sea con mi mente, con mi todo. Sé que puede ser esporádico, sé que podría conocerlo solo una noche y no verlo más. No espero que sea así, no deseo saciar solo la sed de mi cuerpo, algún deseo que tenga, no. Quiero un poco más.

Puede sonar extraño, puede que no me entiendan. Solo pienso que, si tendré algo, por más insignificante que sea, no quiero pasarme a llevar, ni utilizar a otra persona solo de esa manera. Quiero una conexión más que física, aunque sea solo por un día, por una semana, por un tiempo.

 Que podamos sentarnos en la cama y hablar un rato, aprender de lo que me dice, aunque sea un completo extraño que no veré nunca más.

No me quiero sentir muerta, como muchos caminan en busca del deseo en esta sociedad, sin ninguna emoción ni racionalidad. Yo quiero estar bien viva, para disfrutarlo. Sin ataduras, ni proyecciones. Así tal cual.

Qué debo hacer. Aguantar o abandonar.

Qué debo hacer. Aguantar o abandonar.


En ocasiones estás tan agobiada por las situaciones incómodas por las que atraviesas que ya no sabes qué hacer y hacía donde ir, tanto que te da igual lo que pase con tu vida. 

Olvidas por completo quién eres y lo que vales, pero créeme que no tienes porqué vivir así. Esperamos que el siguiente articulo te sea de ayuda para recuperar tu fortaleza.

No todo nos sale como quisiéramos, muchas de nuestras ilusiones y cosas por las que hemos luchado, se ven truncadas. Es doloroso abandonar aquello por lo que durante mucho tiempo hemos luchado en intentar conseguir, pero en ocasiones puede ser lo mejor.

Gran parte de la vida se nos va tratando de no perder, de no dejar aquellos a quienes amamos, o  de no perder lo que consideramos nuestro patrimonio, de no abandonar proyectos emprendidos aunque sintamos que lo que estamos realizando no nos está dando los resultados deseados y no nos está llevando a ningún lado.

En ocasiones nos preguntamos:


¿Estoy haciendo lo correcto?

¿Estaré perdiendo mi tiempo?

¿Debería abandonar o continuar ?

Muchas veces, la respuesta está más que clara; se sabe lo que hay que cambiar o lo que hay que dejar, sin embargo, cuando pensamos en los cambios que debemos hacer, sentimos miedo, temor a arrepentirnos, miedo de haber gastado tiempo, dinero, sentimientos que se han invertido con la firme idea de que los pasos dados eran los correctos, miedo a lo que los demás puedan decir, miedo a la sensación de fracaso.

No tenemos la fórmula que nos indique sin errores cuando debemos abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien, para poder abandonar cualquier proyecto que no nos está dejando nada más que pérdidas, con dolor y sufrimiento.

Nadie tiene la capacidad de decidir por nosotros, nadie puede indicarnos cuando abandonar, porque nadie nos conoce mejor que nosotros mismos; por lo tanto somos sólo y únicamente nosotros quienes podemos tomar la decisión.

ABANDONAR NO SIGNIFICA FRACASAR, POR EL CONTRARIO, ES UNA FORMA INFALIBLE PARA “NO” FRACASAR.

Haber invertido tiempo, dinero y esfuerzo, no significa que merezca la pena seguir en la lucha por algo que no está funcionando, ni significa que seguir perseverando los resultados van a cambiar.

Muchas veces nos basamos en los errores del pasado, nos estancamos por miedo a cometer los mismos errores, pero no significa que por haber cometido errores en el pasado nuestras decisiones no pueden ser acertadas, nos dejamos llevar por las expectativas de otras personas y éstas interfieren muchas veces en nuestro camino, en la toma de decisiones, interfieren en nuestra decisión de abandonar cuando debemos hacerlo, porque hay circunstancias que necesitan una decisión y un actuar inmediato, porque el tiempo no se detiene, y nos sorprende después de unos años en la duda de si deberíamos o no abandonar o hacer los cambios necesarios en nuestra vida, sin embargo también hay personas que tienen una influencia positiva en nuestra vida.

DEJAR O CAMBIAR LAS TÁCTICAS QUE HEMOS EMPLEADO, NO SIGNIFICA ABANDONAR POR SIEMPRE NUESTROS PROPÓSITOS DE DESARROLLO O DE ADELANTO.

Quedarnos y aguantar una situación que no nos satisface, puede hacernos sentir desgraciados, frustradas y amargadas; ¿no sería mejor sentirnos libres de buscar otras formas para triunfar o simplemente para poner la mente en claro y explorar otros ámbitos?

Abandonar no es fácil, nunca lo ha sido, pero ¿acaso muchas veces no somos abandonadas física o emocionalmente? ¿Acaso no es nuestra decisión de bajar el telón de una vez por todas? Esto no significa abandonar algo que tiene un buen potencial buenos resultados que veremos a largo plazo, y no podemos ni debemos abandonar por cansancio, aburrimiento o por estrés.

Pero debemos saber aceptar cuando la lucha es infructuosa, reconocer cuando estamos nadando contra la corriente. También debemos reconocer nuestras capacidades y posibilidades para hacer a que algo funcione, es necesario eso sí, mantener en mente que la lucha y la perseverancia por conseguir lo que queremos, no implica tratar de hacer cambiar a una persona para que una relación funcione.

Cada quién tiene su propia personalidad y tratar de cambiar a alguien, sería tanto como una lucha infructuosa que no nos llevaría a ningún lado.

NO PUEDES MENDIGAR AMOR

NO PUEDES MENDIGAR AMOR


No puedo reclamarte por no amarme como merecía, porque no se puede pedir a alguien que sienta algo que no puede sentir. 

Después de tantos días de no parar de pensar en ti, estar culpándote y a la vez culpándome a mí por hacerlo, ayer en medio de una canción intensamente romántica pasaste por mi mente. 

Pero no como solías hacerlo, no como si tú fueras el protagonista de esa mágica historia de amor, simplemente pasaste para recordarme que ya no eres importante en mi vida, que pocas veces al día te recuerdo, que el escuchar tu voz ya no produce nada en mí y que estoy finalmente feliz por ello. 

Y bueno, yo nunca pude decirte cómo me sentía realmente, no quería que las cosas sucedieran como sucedieron. 

Después de mucho volví a escribir y lo hice por ti, constantemente me incitabas a hacerlo, y estoy aquí una noche más dedicándote esto.

Cariño, gracias por enseñarme tantas cosas, gracias por mostrarme que a veces no todo lo que deseas se hace realidad, que a veces la princesa tiene que salvarse, que tiene luchar hasta que sus uñas sangren, por más que duelan, que tiene que seguir.

Muchísimas gracias por hacerme perder a mí misma e irónicamente estar allí para ver cómo me reencontraba, no con mi antigua yo, sino con una yo más profunda, más valiente, menos superficial, pero con la misma esencia de niña loca que se enamoró de una sonrisa que no era para ella.

Quiero decirte que aunque todavía trato de sacar lo mucho de ti que dejaste aquí dentro, no eres indeleble y paso a paso puedo borrar tu recuerdo que hace tiempo pensé habías marcado en mí como un tatuaje, pero hoy comprendo, que incluso los tatuajes se pueden eliminar.

No quiero que me malinterpretes, tampoco puedo reclamarte por no amarme como merecía, no se puede pedir a las personas que sientan algo que no pueden sentir, eso también lo aprendí gracias a ello. 

No puedes mendigar amor, eso ahora lo tengo presente cada día, solo puedes dar lo mejor de ti y amar, ya verán los otros si te aman o no.

Te deseo lo mejor, perdón por haberte culpado de tanto, sabiendo que yo también fui culpable. Solo sentía que eras el peor, pero no lo eres, eres maravilloso, no puedo olvidar tantas alegrías y tanto apoyo. Espero que lo que estabas buscando sea mejor que lo que perdiste, sinceramente deseo que ella te haga feliz, lo mereces.

Gracias por venir y desordenar mi vida

Te quiere, pero ya no te extraña,

Yo.

Te libero...

Te libero…

Hoy cumplimos un año de haber elegido caminos diferentes. Hoy decido levantarme, recuperarme, seguir adelante, decido pensar en mí, en mi presente y en mi futuro. Hoy dejo que todo fluya como antes, dejo de aferrarme a personas, situaciones, o recuerdos. Hoy ya no quiero llorarte, ya no quiero anhelarte, incluso no quiero pensarte estoy cansada de rogarle al cielo que regreses.

 

Te dejo ir, te dejo libre, libre de mis llantos, de tu karma, de mis caídas, de mis sueños que no te dejan dormir, de mis noches en las que ya no puedo más, de mis te extraño, de mis te amo, de mis rezos para que vuelvas, de mis dramas, de lo sensible que soy.

Te libero de mis labios esos que se muerden solos cuando te piensan, de mi mal humor, de la distancia que nos separa, de mis locuras, de mis miedos, de mi amor, de mi frustraciones y mis ansias, de mis risas de desesperación, de mis lunares, te libero de mis sonrisas falsas; esas que le doy a la gente para no dar explicaciones, te libero de nuestras aventuras. Hoy mi amor, eres libre y yo también.

Hoy levanto la mirada al cielo y agradezco. Hoy regresa mi alegría, esa de la que te enamoraste un día. Regresa el brillo en mi mirar y al andar nada me detiene.

Hoy no estoy sola Jesús me acompaña, el sol me abraza, las estrellas me guían, María me cuida y la luna me ilumina.

Guardo con firmeza y cariño los te amo, las caricias, los recuerdos, las esencias más intensas, las risas, los abrazos; esos a donde yo pertenecía, guardo el alma y el amor que te tengo para cuando te vuelva a ver. Espero me perdones por haberle puesto pausa a este amor, porque yo no me perdono haberme partido el corazón.

 

 

 

YA NO SIENTO MIEDO DE VOLVER A COMENZAR



YA NO SIENTO MIEDO DE VOLVER A COMENZAR 
 
 
Definitivamente esta es la mejor sensación del mundo, dejar de sentir miedo de experimentar nuevos caminos con las personas que comenzarán a entrar en nuestra vida y sobretodo en nuestro corazón.

Hace un tiempo se culminó una historia de amor que fue maravillosa, pero con el tiempo comprendí, se terminó por razones verdaderamente importantes y que impedían que ambos fuéramos felices, por lo cual hoy si me lo preguntan, lo mejor fue que se terminara.

No voy a mentir, fueron meses bastante dolorosos y sobretodo de múltiples cuestionamientos respecto de las cosas que podría haber hecho mejor, hasta que luego de diversas reflexiones me di cuenta que el tiempo ya había pasado y que lo mejor que podía hacer por mí misma era perdonar y mejor aún perdonarme, ya no podía devolver el tiempo atrás, por lo cual nada me permitiría restituir aquella experiencia que tuvimos en común.

Con el tiempo tuvimos la oportunidad de entablar una hermosa conversación, que nos permitió descubrir que nuestra oportunidad ya se había extinguido y que ambos procuramos hacer lo mejor el uno por el otro pero que sin embargo las circunstancias de la vida y nuestros actos finalmente condujeron al fin de nuestro camino en común y al cierre de todas aquellas promesas que realizamos en nuestros mejores tiempos.

Sin duda esta conversación y este cierre armonioso sirvió para meditar respecto de todo aquello que vivimos, es que a través de estas experiencias se pueden rescatar grandes enseñanzas y desde el primer momento esa fue mi misión, recorrer una y otra vez los errores cometidos con la finalidad de que en el futuro no se volvieran a repetir, ya lo había pasado bastante mal por lo cual, soy una convencida que de los errores se aprende…

Al pasar los meses ya cerca de casi un año desde aquella despedida, mi vida tomó otro rumbo, me di cuenta que tú ya estabas en otra relación y que nuevamente habías comenzado a amar a otra persona, eso sinceramente me convenció de que eras feliz y que claramente ahora éramos dos extraños con un pequeño recuerdo en común.

Siguiendo con mi vida, comencé a realizar aquellas cosas que tanto tiempo había dejado de lado y sobretodo, comencé a entender que para querer a alguien primero debía quererme a mí misma, algo que nunca antes había entendido… Para eso decidí tomar las riendas de mi vida, decidí estudiar, viajar y conocer nuevas personas, que con el pasar de los días se convirtieron en grandes amigos y amigas, en ese momento de verdad y por primera vez podía decir a ciencia cierta que era feliz…

Con esto un buen día y sin darme cuenta, apareció una persona que con el pasar del tiempo, se convirtió en un acompañante muy especial para esta experiencia que se denomina vida… Me demostró con pequeños actos y sin decir palabras lo que es querer a alguien, me enseñó que la vida consiste en arriesgarse y luchar por aquello que tanto quieres o por aquellos a los que quieres, que el cariño se demuestra con actos y no con promesas que para nada sirven, que la compañía es estar en los momentos buenos y malos y seguir con una sonrisa en los labios, porque no hay mal que dure cien años…

Hoy por hoy y gracias a ti puedo decir con mucho orgullo que no siento miedo, que ya no hay fantasmas del pasado y que mi corazón está en paz consigo mismo, definitivamente no sé qué será de mi vida y tampoco si tú serás mi acompañante en el futuro, pero te puedo decir que ya no hay impedimentos para volver amar; tú restauraste mi fe en las personas y sobretodo me demostraste que nunca es tarde para volver a comenzar…

En palabras de Federico Moccia:

“Y ahora ya no tengo dudas. No tengo remordimientos, ya no tengo sombras, ya no tengo pecado, no tengo pasado. Sólo tengo unas ganas enormes de volver a empezar. Y de ser feliz”

Para culminar sólo me queda decirte:

“Gracias por simplemente ser como eres y permitirme volver a creer…”